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Monseñor Dr. Enrique Rau

El Obispo argentino de su tiempo

El 13 de agosto se cumplió el 101 aniversario del nacimiento de Monseñor Doctor Enrique Rau y el 20 de agosto próximo pasado 29 años de su fallecimiento. En tales circunstancias Der Grosse Himmels-Ring, a través de «Nuestras Colonias», desea evocar su figura y rendirle a este gran obispo de la Iglesia Católica Argentina un pequeño homenaje destacando sus dotes religiosas, sus cualidades intelectuales y humanas y su profundo compromiso social.

Teólogo por excelencia, escritor y poeta, tenía la ternura del niño y el vigor del hombre de origen germánico. Comprometido y empeñado en la problemática social y civilizadora de su tiempo.

Profesor en las cátedras de teología, humanidades, sociología y filosofía. Tuvo como discípulos a tres cardenales argentinos: Pironio, Primatesta y Quarrachino.

Resultado de sus trabajos y acciones mencionaremos su labor de teólogo, su aporte a la liturgia, su acción en favor de los jóvenes, sus preocupaciones por los necesitados y sus responsabilidades en el Concilio Vaticano II que lo tuvo como protagonista claro, indiscutible, con reconocimiento y admiración de personalidades acreditadas mundialmente por la calidad y envergadura de sus intervenciones y aportes. No olvidamos su gran labor como pastor.

Rau fue El Obispo argentino del Concilio Vaticano II, práctico y sabio.

Entre otras muchas condiciones puede mencionarse las de importnte músico y gran renovador de la liturgia. La primera misa en castellano de la Argentina ocn cara del celebrante hacia la feligresía se rezó en Mar del Plata y fue oficiada por él.

La Constitución Conciliar sobre la Sagrada Liturgia impuso una gran renovación del culto católico a lo que contribuyó en mucho Monseñor Enrique Rau. Es un hecho cierto que uno de los más notables logros del Concilio ha sido la promulgación de la Constitución sobre la Sagrada Liturgia.

Calificado como «Padre del Concilio Vaticano II» porque nadie como él supo prepararlo, protagonizarlo y luego darlo a conocer.

En una de las visitas al Vaticano presentó al Papa su inquietud exponiendo que era obispo de una ciudad balnearia a la que concurrían miles y miles de feligreses que no podían cumplir con el precepto de asistir a misa los domingos y que por eso proponía dar como válida para el cumplimiento del precepto dominical, la misa a celebrarse los sábados a la tarde.

El Papa aceptó su proposición y lo autorizó a que hiciera una prueba piloto.

Esta práctica hoy, está en uso en todo el mundo.

Es imposible en una semblanza breve abarcar la figura singular y excepcional del teólogo gigante, del liturgista, del músico, del escritor y poeta, del hombre comprometido con su tiempo, del fundador de revistas de teología, de la Universidad de Mar del Plata, del Instituto de Teología para Religiosas, de la Escuela de Teología, de la Fraterna Ayuda Cristiana (FAC), etc. Fue un lúcido protagonista del siglo que está por finalizar, es incomparable por la profusión de su sensibilidad, por la riqueza espiritual e intelectual de su vida. De él dijo Monseñor Luis José Gutierrez: "A sus orígenes germanos debió la agudeza de su inteligencia y la vivacidad de su imaginación".

Valoraba profundamente su origen, la tradición de su raza y cultivaba en forma muy especial la amistad. «Sus viejos amigos».

Era un multifacético y opuesto al absolutismo, al autoritarismo y fue enjuiciador y condenador de las Teorías Racistas.

No era sectario ni excluyente. En la explanación de una de sus conferencias magistrales, nos referiremos a la pronunciada el 17 de octubre de 1938, se observa su clara postura opuesta y su condena a las Teorías Racistas.

Rau hacía el CULTIVO DE SU RAZA, que es cosa totalmente distinta a las Teorías Racistas. Desde el punto de vista eclesiástico afirma Rau con el cardenal Faulhaber «el cultivo de la raza, la conservación de las características raciales, nada tiene de objetable; pero con estas tres condiciones» de las que mencionaremos solamente la primera y que consideramos ya amplia y suficiente para entender la postura. La primera condición dice: «El amor a la propia raza no debe degenerar en odio a los pueblos vecinos». Rau agrega que «raza y cristianismo no son dos cosas opuestas. La raza es orden natural; el cristianismo es revelación, por consiguiente, orden sobrenatural. No podemos aguar a los conceptos de revelación, redención, sobrenaturaleza, gracia».

Particularmente nos resulta interesante dado nuestro origen, el análisis que hace sobre la Germania de Tácito escrita en el año 98 y sobre la posición del cristianismo frente a la raza humana.

Escribió importantes libros, tradujo varios del francés y del alemán, compuso marchas para los jóvenes, canciones litúrgicas, fue promotor de la música sagrada, del arte sacro y de la liturgia. Dominaba varios idiomas: alemán, francés, italiano, portugués, latín, griego clásico, castellano.

La Trinidad nunca fue complicación para Monseñor Rau, sino Misterio. «Es el gran secreto del designio de Dios para la salvación del mundo. Ni siquiera la más alta sabiduría humana puede descubrirlo».

El lema que figuraba en su escudo episcopal: «Todo es de ustedes, pero ustedes son Cristo y Cristo es de Dios», es como una pintura de su vida y de su pensamiento teológico vivo sobre la Santísima Trinidad. Contemplar a la Santísima Trinidad era fruto de gozo para él. «La alegría del Padre es engendrar, la alegría del Hijo es proceder del Padre, la alegría del Padre y del Hijo es producir el Espíritu Santo, la alegría del Espíritu Santo es ser el amor que une al Padre y al Hijo», sostenía Monseñor Rau.

Fuente: Nota publicada en "Supplement Unsere Kolonien" que acompaña la edición sabatina del "Diario Nuevo Día" correspondiente a la edición N° 229 del 26 de agosto de 2000.

Nuestro agradecimiento a Héctor Maier Schwerdt y Julio César Melchior por permitir la reproducción de la nota en esta página.

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